Denominamos cistitis a la inflamación de la vejiga urinaria.
Causas de la cistitis
La causa principal de la cistitis es una infección producida por microbios que llegan a la vejiga urinaria procedentes de distintos puntos:
- Infección procedente de la uretra. Es una de las formas más frecuentes: una infección de la uretra consecutiva a sondajes infectados o inyecciones terapéuticas diversas o a una enfermedad de la uretra (uretritis gonocócica), elimina gérmenes que infectan la vejiga.
- Infección procedente del riñón a través del uréter. Muchas infecciones dei riñón (tuberculosas o de otra causa) suelen acompañarse de síntomas de cistitis.
- Infecciones de vecindad, como por ejemplo una colección de pus en la pelvis o en la cavidad abdominal, o una infección de los ovarios o de las trompas, puede, a través de las vías linfáticas, producir la infección vesical.
Pero además de la presencia de gérmenes, para que se produzca una infección vesical, se requieren unos factores de colaboración, que son muy importantes: Ante todo, además de la infección, es decir, de los gérmenes que lleguen a la vejiga, es necesario que se produzca un estancamiento, es decir, una retención de la orina en aquélla, lo cual suele observarse en pacientes que tienen estrecheces de la uretra o una debilidad de los músculos vesicales o que sufren un agrandamiento de la próstata, lo cual les ocasiona la retención de la orina infectada y esto, a su vez, la aparición de cistitis.
Por otro lado para abordar el tratamiento de la cistitis podemos observar otra causa de colaboración se observa en muchos casos sin que haya retención: como cuando existen lesiones de la mucosa de la vejiga por las pequeñas erosiones debidas a la presencia de piedras en la misma. Si a esto se sñade una llegada de orina con pus, puede invadirse la pared vesical y determinar una cistitis (cistitis de los calculosos).
Síntomas de la cistitis
- La presencia de pus en la orina existe siempre, incluso en los casos más ligeros. Se observa que la orina es turbia y al dejarla en reposo se deposita un pus cremoso.
- El deseo imperioso de orinar, que exige una inmediata evacuación y conduce con frecuencia a la micción involuntaria.
- El dolor suele acompañar al acto de micción, siendo especialmente intenso al final de ella. Suele ser un dolor vivo, lancinante, como si le quemasen con un hierro candente.
- La frecuencia de las micciones varía según la intensidad del proceso. Por lo general está muy aumentada, de tal manera que se trata de pacientes que orinan poco y con mucha frecuencia.
Cistitis tratamiento
Ante todo, se recomienda reposo; aplicación local de calor en la parte baja del abdomen o mejor aún los baños de asiento calientes. La alimentación debe ser suave, evitando substancias irritantes, alcohol y, sobre todo, cerveza, vino blanco, pimienta, mostaza, vinagre, rábanos y espárragos. Es necesario también combatir el estreñimiento.
En cuanto al tratamiento medicamentoso, el médico acudirá a los antibióticos específicos para cada tipo de germen. Y colaborarán eficazmente una serie de antisépticos urinarios como la urotropina, el ácido mandélico, el salol, el piridium, etcétera.
En las cistitis crónicas será preciso practicar lavados de la vejiga mediante substancias antisépticas, por ejemplo, de permanganato potásico u oxianuro de mercurio. En los casos más rebeldes será imprescindible acudir a la operación quirúrgica y en ciertos casos practicar la cauterización de las zonas ulceradas mediante el electrocauterio o bien la derivación de la orina al exterior por una fístula operatoria en comunicación con el abdomen.