Hipertensión arterial

Causas de la hipertensión arterial.

La enfermedad se caracteriza específicamente por el aumento de la presión arterial por encima de las cifras normales, lo que parece estar motivado por un espasmo de todas las pequeñas arteriolas del organismo como consecuencia de una anormalidad de los centros nerviosos encargados de la circulación (centros vasomotores localizados en el bulbo).

Sintomas.

Antes de pasar adelante esbocemos el concepto de presión arterial normal: se dice que un individuo normal debe tener ta presión arterial (expresada en milímetros de piesión de mercurio) que resulta de sumar cien a la cifra de su edad. Así, por ejemplo, un individuo de treinta y cinco años deberá tener una presión de ciento veinticinco milímetros, o como habitualmente se expresa de 12,5. Por esto cuando decimos que un individuo posee una presión de quince, queremos indicar que la sangre empuja la pared de las arterias con una fuerza comparable a la presión que ejercería una columna de mercurio de quince centímetros de altura. Pero además es preciso recalcar que cuando el corazón se contrae e impulsa la sangre (sístole) la presión arterial es máxima, mientras que cuando el corazón se dilata, o mejor dicho, el ventrículo izquierdo se dilata y por consiguiente no impulsa sangre (diástole), entonces la presión, en las arterias, es mínima.

La presión mínima deberá ser, en números redondos, la mitad de la presión máxima añadiéndole un centímetro: así, por ejemplo, supuesta la presión máxima de 15 centímetros, la presión mínima para este individuo debería ser de 7 y medio más 1, igual a 8,5 centímetros.

Respecto a los síntomas del hipertenso, al principio únicamente hay un aumento de la presión por encima de las cifras normales, pero en fases más avanzadas aparecen otros síntomas complementarios: se levantan cansados, disminuyen su capacidad de trabajo, pierden su seguridad al ir por la calle, y de vez en cuando, ven como unas lucecitas (debido a espasmos en las arterias de la retina), oyen ruidos (por espasmos de las arterias del oído) y notan el latido del pulso en sus sienes y en su pecho.

También pueden presentar tos cardíaca al acostarse y además son pacientes que orinan poca cantidad pero con cierta frecuencia, en especial durante la noche, lo cual les obliga a levantarse varias veces.

Las complicaciones más temibles a que está expuesto el hipertenso son: la insuficiencia cardíaca y la hemorragia cerebral (apoplejía). Insistamos en un hecho importante y es que la mayoría de los hipertensos terminan siendo arterioescleróticos.

Tratamiento de la hipertensión arterial.

El médico tiene un arsenal muy variado y eficaz para lograr disminuir los peligros de la hipertensión. Digamos, sin embargo, que un hipertenso lo es como mecanismo de compensación y, por lo tanto, si se hace bajar bruscamente el nivel de la presión arterial ello podría comprometer grandemente la circulación y poner en peligro la vida del enfermo. Es preciso, pues, hacer que descienda esta presión muy lentamente alejándolo de las cifras excesivamente altas, pero sin pretender llegar a un nivel excesivamente bajo.

Es fundamental que el hipertenso lleve una vida moderada, en especial por lo que se refiere a su alimentación, que ha de ser escasa en carne, en sal y sobre todo en líquidos. Una dieta muy útil es la de arroz de White: durante dos semanas tomará unos 250 gramos de arroz hervido en agua, sin sal; y 150 gramos de fruta fresca cruda o hervida, según la preferencia del enfermo. Pasado este plazo, se añaden 200 gramos de pan sin sal y dos semanas más tarde un huevo diario y alrededor de 100 gramos de carne tierna o pescado, dos veces por semana. Posteriormente, se añaden 50 gramos de manteca o aceite, manteniendo la dieta durante dos meses más. Debe completarse esta dieta con administración de preparados polivitamínicos y hierro.

Será moderado en sus actividades profesionales, recomendando se abstenga de exceso de horas de trabajo. Para favorecer su reposo nocturno es preciso que evite las excitaciones, practique baños de pies calientes, cene muy frugalmente y si acaso, aconsejado por el médico, que tome algún medicamento tranquilizante.

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